sábado, 9 de mayo de 2015

MAR PARA BOLIVIA..........................................

QUE IRONÍA
ELLOS NOS NIEGAN AGUA SALADA
QUE TIENEN EN ABUNDANCIA
Y LES FALTA AGUA DULCE PARA BEBER

QUE IRONÍA
ELLOS NOS NIEGAN NUESTRA AGUA SALADA
Y NOSOTROS LES DAMOS AGUA LIMPIA DEL SILALA

QUE IRONÍA
NO SON LOS HIJOS DE CAUPOLICAN Y DE LAUTARO
O LOS AMIGOS DE VIOLETA, DE NERUDA, DE  JARA O ALLENDE, LOS QUE
FOMENTAN LA NOCHE Y LAS CAVERNAS,
SON LOS ANGLOFORÁNEOS QUE SE APROPIARON DEL PAN Y LA LIBERTAD,
LOS QUE DESATARON LA OLA DE SECUESTROS Y DESAPARICIONES,
LOS QUE EL 73 INVADIERON CASAS Y CERCENARON MANOS DE ARTISTAS

ELLOS, LOS QUE NIEGAN EDUCACIÓN A LOS POBRES
Y HACEN MÁS RICOS A LOS RICOS
ELLOS, LOS QUE SE LLENAN LOS BOLSILLOS Y HUYEN CON MALETAS

Y NOSOTROS LO SABEMOS, PUEBLOS HERMANADOS LABRARÁN UN MEJOR MAÑANA

MAR PARA BOLIVIA

sábado, 21 de febrero de 2015

LITERATURA MINERA EN BOLIVIA

 LITERATURA MINERA EN BOLIVIA


_Mural de Alandia Pantoja

                                                           Música dedicada a los obreros, 
Canta autor Jesús Durán (Interpreta Gustavo Savedra) 
Por: Ramiro Fernández Quisbert


Escribir sobre la historia y la literatura minera es todavía una asignatura pendiente en Bolivia. Algunos años atrás en este afán, escribí un texto sobre la formación del proletariado minero en el país, en el mismo utilicé fuentes económicas y sociales, como es normal para este tipo de estudios, pero también emocionado y comprometido con el tema incluí fragmentos literarios, como mi docente tenia una formación Anglosajona en la historia económica, leyó mi texto con desdén y eliminó de cuajo las citas literarias, como se compredera yo quedé molesto y con sabor a poco. Hoy que no dependo de la censura de nadie, sino del furtivo lector, me lanzo a escribir estos opúsculos y los boto al viento tan sólo con el afán de ver volar mis ideas, recrear los sueños de los míos y comentar las mil y una noches de angustias cuando mi padre se encontraba en interior mina sorteando peligros y haciendo grandes esfuerzos en este arduo y duro trabajo en los socavones de Tiquimani, Songo, Colquiri y Teoponte, que me vienen a la memoria con cierta intensidad, labores que finalmente le costaron la vida.

El sino de mi historia personal me permitió recorrer una gran parte de las minas de Bolivia, por uno o por otro motivo, de residente o de visitante, en tiempos de vacas gordas y en tiempos de vacas flacas, estuve en sus campamentos o en sus parajes. Un día llegué ya adulto, al Cerro Rico que había vuelto locos a los europeos y había devorado a tantos indios laboriosos que explotaron la plata para el mercantilismo en auge y el naciente capitalismo salvaje y azorado entré al paraje de Pailaviri en las entrañas del Potoxsi, el guía me mostró los socavones coloniales, en ellos imaginé a los mitayos cadavéricos arañando la tierra, trabajando en medio de la luz tenue de las velas de cebo, picchando coca y ofrendando sus vidas al tío de la mina. Al bajar en la jaula (ascensor) los niveles de los socavones se me estremecieron, el alma y el cuerpo, reconocí aromas y edores de mi infancia, el miedo, el anfo, la guía y mecha de la dinamita, el nitrato, el olor a copajira y el fétido carburo. La brisa caliente y fría me azotó el rostro, el sopor me subió hasta la punta de los cabellos, la humedad y la copajira se fundieron para expandir al viento el olor a mina, fue ahí que se hizo un nudo en mi garganta, me tope con un padre y un hijo trabajando en un mismo rajo y en mi interior celebré no ser yo ese hijo y sólo haber sido el niño que solía correr jugando al minero con la lámpara de su padre que debían recargar para el siguiente día en la lampararería y que andaba con sus botas gigantes llenas del barro fétido de la mina. Fue ahí donde comprendí, la realidad y la surrealidad de la vida de los mineros, su historia, sus mitos, sus frustraciones y esperanzas.
Al visitar el gran Chorolque, en sud Chichas, compartí el piccheo con los mineros que trabajaban a 4000 y hasta 5000 msnm y periódicamente bajaban a descansar al hospital, como astronautas de transbordador, al valle de Quechisla, para no colapsar con presión alta o poliglobulia. En periodo de huelga minera compartí con ellos la lucha como universitario y actor titiritero y eventualmente de teatrero, en Tatasi, Fierro 1, Siete Suyus, Telamayu, Ánimas, San Vicente, Santa Ana, Portugalette, Porco, Atocha, en tiempos de relocalización me acerqué a ellos en San José, Huanuni, Llallagua y Catavi e hice incursiones llenas de aventuras en Caracoles, caminando por túneles misteriosos de mina Argentina a Pacuni e irrumpí en la vida de los mineros de la Chojlla al llegar por el camino prehispánico del Takesi. Se me cayeron las lágrimas cuando converse de los campamentos fantasmas con un exminero en Tupiza. Ellos me aleccionaron en el arte de lavar oro en las chuas del Guanay y El Kakka bajando a Teoponte, y mirar asombrado como las transnacionales con sus dragas se devoran la tierra y dejan canteras y se llevan nuestro metal precioso.
No me es fácil cabalgar entre la historia y la literatura y me atrevo a señalar el camino a otros que miren con más imparcialidad la vida de los mineros que en parte es mi propia vida.

La historia hecha ciencia, con el dato frío y objetivo, las estadísticas de producción o no producción, el recuento de los muertos en masacres y las luchas mineras. La Literatura con su palabra viva, apasionada, alucinante, incandescente volcada en la novela, el cuento o la poesía que nos habla de misterio, sueño y mito. Alli donde lo real y lo irreal no tiene límites claros los encuentros entre la literatura y la historia son vivificantes, más aún si se tiene una veta pletórica de historias colectivas salpicadas de infinidad de pequeñas historias, testimonios de vida, de hombres sacrificados hasta la proeza o de palliris que mascan el mineral con su hambre de siglos.
La vida de los mineros es un rico filón para los magos de la palabra, una rica veta y singular venero para los incansables buscadores de la verdad, literatos e historiadores dispuestos a testimoniar sobre la existencia de hombres que por necesidad de sobrevivir se ven envueltos por la oscuridad, el polvo y la miseria al
interior de lóbregos socavones, pero que además de crear riqueza en condiciones infrahumanas, crean vida a su alrededor y permiten vivir a toda una nación.

Por ello debe extrañarnos la escasa producción de material bibliográfico sobre las minas de nuestro país, cosa mencionada incansablemente por varios escritores.
Podemos mencionar la maravillosa obra de Jaime Mendoza " En las tierras del Potosí" o la obra de Guillen Pinto "Mina" sobre la Chojlla en el periodo prerevolucionario del 52, "Socavones de Angustia" de Fernando Ramírez, o el “Metal del Diablo” del Chueco Céspedes, o los cuentos recogidos por René Poppe, "Narrativa Minera Boliviana". Pero no podemos olvidar que estas obras captan la esencia de la realidad de las minas, la vida cotidiana, pero los conflictos sociales la historia, fuera de la producción académica , han sido recogidos y recreados en testimonios de los actores directos, los mismos que se muestran palpablemente en los libros escritos por Ignacio López Vigil " Una Mina de Coraje", o "Arriesgar el pellejo" de Coco Manto, no menos interesante, “El testimonio de un militante obrero” de Filemón Escobar, o "Si me permiten hablar" de Domitila Chungara, “Nos hemos forjado así: al rojo vivo y a puro golpe”, que recoge los testimonios de las amas de casa de las minas. Todas estas obras están salpicadas de las biografías de dirigentes mineros como Federico Escobar, Cesar Lora, Isacc Camacho, Irineo Pimentel, Artemio Camargo y de las mujeres que derrotaron el Banzerismo con su huelga de hambre el 78, y tantos otros dirigentes que sirvieron a su clase en las buenas o en las malas, honor y gloria a todos ellos.

La vida de las familias mineras vista desde la realidad y la ficción, entre lo mítico y lo metafísico de la literatura, entre el hecho histórico frió, y el relato creativo que se recrea en canciones que cantan versos lastimeros y otros de lucha a fuego y dinamita, en este mundo de ensueños he visto mineros subir a volquetas y colectivos para llegar hasta las ciudades y los he visto marchar incontables veces en busca de reclamar sus derechos, en medio de canciones en coro, quien sabe para darse valor en los momentos de enfrentar a la represión, sabiendo quizá que sería el último viaje de su vida:
"Pañuelito blanco tendido en la playa
vivir prisionero ese es mi destino" 
(interpretes: los Antawara)

                                          Conjunto Antawara de la mina Colquiri

"Para el minero no hay justicia,
para el minero no hay perdón,
mas bien tratan de aplastarlo,
sin tenerle compasión"

Para el Minero


Interpretan los Llajuas de Oruro


El Minero


(Interpretes: Sabia Andina)

“han matado a mi padre por que será,
han matado a mi padre
en la noche de San Juan”
 (Interpretes Los Montoneros de Méndez)


“No son amas de casa
Son Armas de casa” 
(Interprete: Luis Rico)


Los Mineros Volveremos                          
(Interpretes: Sabia Nueva)

Vivir en vilo, esa siempre fue la emergencia de la vida minera, por ello una obra significativa resumía esta realidad: "Comemos de las minas y las minas nos devoran", así había intitulado uno de sus libros June Nhas, y esta frase tiene mucho de verdad, pues la minas bolivianas pulmón de la nación devoraba vidas minuto a minuto, ya por el aiza, ya por la silicosis, o por las malditas masacres por reclamar mejores condiciones de vida, como lo describe Almaraz en su texto sobre los cementerios mineros en su requién para la república.

Nada más grotesco, que ver hoy las imágenes de los barones del estaño codeándose con la realeza europea, hasta el matrimonio con verdaderos príncipes en fracaso, gracias a tanta riqueza generada por los pulmones de los mineros, esto desde luego es literario y el Chueco Céspedes lo recreo en su “metal del diablo”. En velorios o reuniones ocasionales todavía aun los ex-trabajadores mineros relatan anécdotas, acontecimientos, hazañas dignas de las mejores plumas para recuperar la historia o la literatura, relatos que no se agotan en lo político o en los conflictos sociales, sino que se insertan en un ámbito más amplio que es " la cultura minera" que construyó identidades, produjo arte, danza, música, literatura, pintura, mito, chisme, la presencia del factor étnico, nos habla de la inserción laboral de los indios a las minas, del norte de Potosí, aymaras y quechuas de la región de Macha, de Cochabamba en tiempo de crisis en Catavi, siglo XX, lo propio en las mimas paceñas en Caracoles y Colquiri, pero además de una gran cantidad de mestizos que se movilizaron desde distintos puntos del interior del país e incluso de países vecinos. Cultura minera, irradiada a las ciudades, de Oruro, Potosí, Cochabamba, La Paz, El Alto, a ciudades intermedias como Tupiza, Llallagua y al Chapare, así como en el área rural aledaña donde se halla la población minera.

Los campamentos mineros dejan chiquitas las curiosidades de Macondo o Luvina , pues destilan magia difuminada en los incontables socavones, ingenios, parajes, colas y desmontes, ranchos o pulperías y cementerios. Cuantas asombrosas leyendas emergen de las entrañas de la tierra, sobre las fechorías o bienaventuranzas del Tío o del Chiru-Chiru, el Nina Nina, El Koya loco, la viuda negra o el Chuquircamir Bernita. Aún no se han recogido los relatos de los campamentos fantasmas que ha creado el cierre de minas del gobierno del mono en 1985 y la relocalización (despido) de más de 20.000 mineros y las masacres en Amayapampa y Capasirca de los gobiernos neoliberales, ni los enfrentamientos entre hermanos mineros en Huanuni y de miles de historias de familias que migraron a donde pudieron pero que dejaron sus casas sin techos y sin ventanas y sin puertas. La historia de algunos mineros arrojados que no quisieron desprenderse de la tierra y el mineral e ir a deambular a las ciudades de limoneros y mercachifles y desidieron compartiendo con el silbar del viento y el polvo que recorría las calles vacías del campamento, quedarse y tuvieron el valor de inventarse su trabajo construyendo sus cooperativas enfrentando a todo designio de los gobiernos de turno.

Trabajando en los gélidos socavones del Chorolque o los calientes y pequeños parajes del Guanay, en los misteriosos parajes de la Gaiba y en los ardientes contrafuertes del poderoso macizo de hierro del Mutún, en los cuatro puntos cardinales de la patria, la vida de los mineros dejó su marca indeleble en la historia, pero en medio de tanta angustia y sacrificado esfuerzo, no podemos negar que la felicidad, la alegría también golpeó su puerta, la risa, la burla, la fiesta, la aventura, el amor, la picardía, la bohemia y la sin razón, tenían y tienen un lugarcito privilegiado, los sueños de libertad, de un mañana mejor siempre estuvieron, están y estarán presentes en el espíritu de los mineros, tan echado de menos en algunos escritos que solo muestran melancolía, sombra y dolor y no luz y asombrosa entereza y claridad.
Quizá ha llegado el tiempo de recoger este legado, recuperar la memoria corta y larga de los mineros, recrear las vivencias y transmitir a las otras generaciones su mensaje de esperanza. Hoy es el tiempo, de recoger testimonios orales, de impulsar investigaciones, recuperar la historia de los verdaderos protagonistas y no sólo proteger documentos, fotos, mapas, materiales, construir museos, para hacer una historia oficial de gabinete, es necesario escribir de los pueblos mineros, de su gente, cuentos, poesías, novelas para recrear el pasado, comprender el presente y proyectar el futuro. Por designio del destino, este pueblo fue minero, minero es hoy y seguirá siendo minero en el mañana.
Para dar un paso al frente en esta tarea y no quedarse en el discurso rimbombante, te ofrecemos una bibliografía básica de estudios históricos, sociológicos, técnicos y económicos y desde luego producción literaria sobre la mina y los mineros en Bolivia, para allanar el camino e ir al encuentro de ellos con prontitud.


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DE LA MINERÍA EN BOLIVIA
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MURILLO, Vacareza, Josermo. “El hombre y el abismo”, pp.33-45, En: Poppe, René. . La narrativa minera boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz 1980.


OBLITAS Fernández, Edgar. “La venganza del río”, pp.135-145, En: Poppe, René. . La narrativa minera boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz 1980.


PEREZ, Benito. “El minero”, pp.322-323, En: Poppe, René. . La narrativa minera boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz 1980.


POOPE, René. “Khoya loco”, pp.177-180, En: Poppe, René. . La narrativa minera boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz 1980..


POPPE, René. Narrativa Minera Boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz, 1983.


POOPE, Ricardo Pastor, Cuentos mineros del siglo XX,s/e, 2010(sic)


PRADA, Renato. “El fuego”, pp. 159-171, En: Poppe, René. . La narrativa minera boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz 1980..


RAMIREZ Velarde, Fernando. Socavones de Angustia, ed.2da, Alcaldía Municipal, de La Paz 1953.


ROCHA Monrroy, Ramón. Potosí 1600, Santillana, La Paz 2002.


SAENZ, Jaime. “No es así nomás”,pp. 100-103, En: Poppe, René. . La narrativa minera boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz 1980.


SANCHEZ Narvaez, Enrique.”Apuntes y diario para una novela de mina”, pp.233-235, En: Poppe, René. . La narrativa minera boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz 1980.


SORIA Gamarra, Oscar. “Sangre en San Juan”,pp.104-112, En: Poppe, René. . La narrativa minera boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz 1980.


SUAREZ G. Grover. “La máscara de Arcilla”, pp.113-117, En: Poppe, René. . La narrativa minera boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz 1980.


TABOADA Terán, Nestor. “La boya”, pp.262-265, En: Poppe, René. . La narrativa minera boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz 1980.



TERAN Erquicia, Terán. “La leyenda del tio en el socavón caracoles”, pp.46.-56 En: Poppe, René. “La narrativa minera boliviana”, ed. Camarlinghi, La Paz 1980.



TRUJILLO, Alberto. “Tierras de violencia”, pp.266-292, En: Poppe, René. . La narrativa minera boliviana, ed. Camarlinghi, La Paz 1980.

martes, 3 de febrero de 2015

LA VIDA

Lo bueno de ser un número en la sociedad, es que puedes hacer uso pleno de tu libertad de expresión, sin que haya paparatsis que te acosen y te intimiden, desconocidos que te insulten o te manden al carajo por algunas de tus equivocaciones, mujeres que te desvistan con la imaginación o policías que te miren con sospecha, o terroristas que te fichen para secuestrarte y pedir un rescate a los tuyos sumiéndolos en una eterna penuria. La única certeza de ser un número más en la sociedad, el ciudadano 10.000 en tu país o el un millón en el mundo, es que cuando mueras te apodarán el NN, Pero lo malo de ser un número, es que quedarás en el olvido, nadie reportará tu paso por la vida, a no ser por un algoritmo abstracto que te considera un dato cuántico, los libros, los periódicos, las sentencias, las querellas, los edictos no contaran tu día a día, no te reportarán ni en el tiempo, ni en el espacio, no habrás sido nada ni nadie en este mundo.
Lo bueno de no ser sólo un dato fáctico más, es ser auténtico, original, ser tu mismo y que en el paso por la vida dejes tu huella indeleble, en la corteza de un árbol o en el rincón más recóndito del alma de quienes al menos por un segundo te han amado: tus seres queridos, tus amigos(as), tus enamoradas, tus esposas y hasta tus amantes y no dejemos olvidados, a tus aromas y sabores preferidos, a los claveles, buganbilias y rosas carmesí preferidas y  a tu gallo, tu gato y tu perro, algo esencial de tu paso por la irrepetible existencia.
                                                                                                          Ramiro Fernández arribando a su 52 aniversario de"Residencia en la Tierra".      
04/02/2015

sábado, 7 de junio de 2014

LLEGASTE A MI



Alejandra, conquistadora de grandes imperios, llegaste a mi como un torbellino, como un vendaval, con tanta fuerza, que casi me derrumbo ante tu presencia, llegaste sin tocar la puerta y te instalaste sin pedir permiso, yo no te esperaba, no te soñaba, es más te mostrabas lejana, casi  ausente, hasta que lanzaste tu red tejida de filigranas coquetas que se desdibujaban en el viento y me encandilaron la mirada y me atraparon el alma, un minuto antes de que pronuncie el no del temor, el no del que dirán y del respeto a una amistad pactada, me rendí a tus encantos juveniles a tu picara sonrisa y tu alegre coqueteo, me rendí ante  tu fragancia, me rendí ante tus besos, que se quedaron en mi piel, calcados en mi alma. Me gusta acordarme de ti, y sonreír en la soledad, tararendo a Miguel Bosse y Ángela Carrasco, pues fueron pocos días, fueron pocas horas en  las que te tuve entre mis brazos, que se hicieron eternos en mi memoria.  

jueves, 22 de mayo de 2014

Ejercicio críticio I

Charla preparada para 30 minutos, por la índole de este texto, iremos publicando por partes y corrigiendo, un buen ejercicio para mejorar y para recibir, quizá alguna crítica y sugerencia, este es un texto de amor a las letras, estará en construcción un análisis crítico.
Octavio Paz: Sor Juana Inés de la Cruz o las Trampas de la Fe, ed. Fondo de Cultura Económica, México 2000.
Un homenaje a Chabela Vargas y con ella a la mujer mexicana
Interpretación en dúo de Joaquín Sabina  y  Chabela Vargas

Debo iniciar este comentario, con un homenaje  a la  mujer mexicana, y con ella a Chabela a quien admire toda mi vida, desde aquellos años en los que vi a lucha Villa representando a la mujer en la revolución mexicana de 1910. De todo ello aprendí en los maravillosos ensayos de Octavio paz, a quien admire por su calidad intelectual, aunque siempre observé su línea ideológica liberal-democrática, pero admire su obra; sus escritos sobre la masacre de universitario en la plaza de Tatlelolco, y de su magnífica obra “ el laberinto en la soledad” que retrata al mejicano completo, con sus complejos y sus máscaras, con sus complejos y sus manifestaciones ideológicas colonizadas, un autor que no da concesión ni a sus acólitos ideológicos y que escribe con plena sabiduría latinoamericana. Así me convenció sobre la naturaleza de la  sociedad latinoamericana producto de la  violación, pero también de la seducción, que muy bien retrata Todorov en sus escritos sobre la conquista y también la reflexión Frantz Fanón sobre la actitud de los colonizados, comprendiendo la necesidad de recuperar las culturas propias, sin mayores ambages y pendejadas ideológicas sobre el mestizaje, que ya había aclarado, desde el punto genético de las leyes de Mendel desde  fines del s. XIX y principios del XX, hasta el conocimiento del mapa genético que conocemos hoy.
Hoy me atrevo a comentar una obra de Octavio Paz, , elegí esta obra: “Sor Juana Inés de la cruz o las trampas de la fe”, por un apego muy grande que tuve en mi vida a la literatura  y a la historia, y en este contexto tuve la oportunidad de acercarme  a la obra de Octavio Paz, a su obra, Posdata, donde relata los acontecimientos de la masacre de Tatlelolco en la plaza de las revolución mexicana y la obra de Sor Inés de la Cruz, que me llego en 1985, de una editorial nicaragüense debido a que mi hermano mayor, en esas estupideces que nos provoca la vida migro a Centroamérica  para apoyar la revolución, así como mucha gente migro para apoyar la revolución cubana en su momento, y que hasta hoy se hizo ciudadano nicaragüense  sin volver  a su patria natal.
Este contexto me motivo para leer esta obra, que desde luego, es una exquisita obra de Octavio Paz, que al decir del autor la hizo en 10 años de su propia vida, con distintos estímulos, el primero, el desconocimiento de la obra en México y en Latinoamérica de esta autora del siglo XVII, que ya había marcado mucha vigencia de ideas muy claras sobre el feminismo, pero además, sobre la libertad de pensamiento que retaba las ideas fijas del clericalismo colonial que encerraba un proceso de colonización de nuestra gente y nuestros pueblos. Esta obra de Octavio Paz, se divide en  cuatro partes: En la primera  parte analiza el contexto del Reino de la Nueva España, donde estudia el tema de la religión católica, el sincretismo de las culturas indígenas y las culturas venidas de España y el inicio de la producción literaria, las crónicas y otros relatos.
En la segunda parte, ya se introduce en la biografía de Sor Inés de la Cruz de su familia, de sus vínculos literarios y de su profesión,  en la tercera parte cómo Sor Inés, abandona la producción literaria  y entrega su vida a la vida religiosa, en la cuarta parte explora ya su pensamiento religioso y su praxis monacal, desde ese momento, se profundiza su producción poética como religiosa en el capítulo quinto y en el sexto, donde se expresa  su fe  católica y su pleno convencimiento sobre las trampas de la  fe.
              Esta obra se comenzó a escribir en 1930 y se terminó de escribir en los años 2000 en al que se publicó, fue un tema recurrente en su autor Octavio Paz, un ensayista del siglo XX, lee la obra de una Monja del siglo XVII.
Introducción
Vida y obra de Octavio Paz
Comenzó en 1930
La obra de Juana Inés dejo de ser una reliquia con la obra de Amado Nervo en 1910, en si obra “Juana de Asbaje”, otros autores se ocuparon del tema, Manuel Toussainte, Emilo Abreu, Jorge Cuesta y Xavier Villaurrutia, en 1950 Paz, escribió su primer ensayo conmemorando sus 50 años de edad de la autora, reapareció en 1971, un pedido de Harvard, dio un curso en esa universidad lo que se repitió en 1973 y conferencia en 1974, su historia, biografía y crítica literaria, en 1976 se concluyeron las tres primeras partes, se concreto todo el estudio en 1980-1981. La producción sobe Juana Inés de la Cruz está en todos los idiomas y el autor menciona que todavía falta en Japones. Las últimas en llegar fueron las mujeres que escribieron sobre esta mujer excepcional. Dorothy Schons, Anita Arroyo, Eunice Joiner  Gates, Clara Campoamor y otras, Gabriela Mistral.
Su obra, su vida y su condición de hermosas mujer han motivado interrogantes tan sugerentes  como las siguientes: ¿Por qué escogió, siendo  joven y bonita, la vida monjil?, ¿Cuál fue la verdadera índole de sus inclinaciones afectivas y eróticas ?,¿Cuál es la significación y el lugar de su poema Primero sueño en la historia de su poesía?.Cuáles fueron  sus relaciones con la jerarquía eclesial?, ¿Por qué renunció  a la pasión de su vida, las letras y el saber?,¿ esa renuncia fue el resultado de una conversión o de un abdicación?
Este libro es un intento de responde estas interrogantes.
Diego  Calleja fue su primer biógrafo- Ludwing Pfandl, influido por el psicoanálisis, la imagen paternal, al narcisismo, neurosis.
“Un autor no leído es un autor victima de la peor censura: la de la indiferencia” O.P. 
 Primera parte
Según Octavio Paz el reino de las nueva España, fue una sociedad Singular en el Siglo XVII, pese a que nos obsesionamos por el pasado no tenemos una visión clara de lo que hemos sido. Existen dos Posiciones respecto a la historia de México, vivimos entre el mito y la negación- hay una censura histórica , como hay una censura psíquica. Periodo, tachado, borrado: el de la Nueva España, historia deformada y disminuida.
  1. México nace con el Estado azteca o aun antes, pierde su independencia en el siglo xvi y la recobra en 1821. Entre el México azteca y moderno hay continuidad e identidad se trata de la misma nación.
  2. Las raíces de México están en el mundo prehispánico, los tres siglos de Nueva España, especialmente el XVII y el XVIII, son el periodo de gestación, la independencia es la madurez de la nación, as se ve la historia como una ininterrumpida evolución progresiva.
  3. Esto no es así, en México como en otras sociedades hubo divisiones y discontinuidades, espaciales. Nuestros antropólogos y maestros rurales son los descendientes de los misioneros de los siglos XVI y XVII.
Han cambiado la retórica y las ideas, no el movimiento general de la historia, en nación mestiza social y culturalmente se vuelve más y más occidental.
4.    Existe una yuxtaposición de sociedades distintas, Reino singular, crisis española en el siglo XVII, expansión de la Nueva España, no es suficiente
El Poder de la corona,  según Weber, esta cruzado por la religión,  un régimen patrimonial donde la dominación de uno ayudado por el otro, permite la extensión de su dominación, El estrado y el púlpito, le dan ese carácter dependiente,  el latifundismo y mercantilismo de su régimen  económico y el patrimonialismo de su sistema político, complementadas por la corte virreinal, sin corte no podemos entender la vida de Sor Juana Inés de la cruz., el gran instrumento político cultural de la monarquía absolutista, fue precisamente la corte.

Para Paz la corte virreinal ejerció una doble misión civilizadora: transmitió a la sociedad novohispana los modelos de la cultura aristocrática europea y propuso a la imitación colectiva un tipo de sociabilidad distinta, a la de la iglesia y las universidades, frente a esta la corte representó un modo de vida más estético y vital, la corte es  el mundo, el siglo: un ballet, no siempre vano y muchas veces dramático, en la que los verdaderos personajes son las pasiones humanas, de la sensualidad a la ambición, movidas por una geometría estricta y elegante.
Los historiadores mexicanos han sido indiferentes ante este fenómeno de las cortes—la corte durante 300 años fue el modelo de civilización. Civilización como concepto que proviene de cortesano y de burgués, además de la Iglesia y su impacto en la vida de la sociedad y la estratificación social que le da un papel al mestizo de primer orden en la construcción social.   

Sincretismo e imperio
Para Octavio Paz, el mundo indígena y el mundo cristiano, trajeron un nuevo sincretismo, no quería indianizar al cristianismo buscando figuras  y signos de cristianismo. El sincretisnmo del siglo XVII fue obra de teólogos e historiadores jesuitas y de intelectuales como Carlos Seguenza y Góngora, quienes intentaron universalizar las creencias y la visión de mundo, la verdad natural y sobrenatural,  visión que choco con la visión del patriotismo criollo y su ambigüedad frente a los dos mundos: el indio y el español. La misma que desarrolló creaciones artísticas, filosóficas y religiosas, el criollo se creía heredero de los imperios, el español y el indio. 
La literatura transplantada
La literatura castellana viajo en el siglo XVI, transplantada a tierras americanas, y su proceso de adaptación fue lento, todo alude a la sociedades prehispánicas y esto influye posteriormente en la poesía culta y  la popular o tradicional y la edificante al servicio del evangelio:

Conviven romances populares y sonetos renacentistas, canciones devotas y tercetos neoplatónicos, letrillas silenciosas y poemas pastorales, en un extremo poemas de métrica corta y asonados de la edad media en la que la canción erótica es el modelo de villancico religioso en el otro extremo una poesía italianizante y latinizante, nutrida por la estética de renacimiento tardío y el manierismo de Sannasaro y de Bembo, Francisco de Terrazas,  Hernán Gonzales de Eslava,  1534-1601, Bernardo de Balbuena con él aparece cierto barroquismo, en la riqueza de los estilo, la poesía mexicana tiene origen en el tránsito del renacimiento al Barroco, que fue el manierismo(1520-1570) del siglo XVl, Terrazas y Balbuena, se extiende hasta mediados del siglo XVIII, barroco español de Góngora, Lope de Vega, Quevedo, Calderón. Y dentro de esa originalidad de Sor Juana Inés de la Cruz, serán la esencia de la creación literaria de esos tiempos.