sábado, 7 de junio de 2014

LLEGASTE A MI



Alejandra, conquistadora de grandes imperios, llegaste a mi como un torbellino, como un vendaval, con tanta fuerza, que casi me derrumbo ante tu presencia, llegaste sin tocar la puerta y te instalaste sin pedir permiso, yo no te esperaba, no te soñaba, es más te mostrabas lejana, casi  ausente, hasta que lanzaste tu red tejida de filigranas coquetas que se desdibujaban en el viento y me encandilaron la mirada y me atraparon el alma, un minuto antes de que pronuncie el no del temor, el no del que dirán y del respeto a una amistad pactada, me rendí a tus encantos juveniles a tu picara sonrisa y tu alegre coqueteo, me rendí ante  tu fragancia, me rendí ante tus besos, que se quedaron en mi piel, calcados en mi alma. Me gusta acordarme de ti, y sonreír en la soledad, tararendo a Miguel Bosse y Ángela Carrasco, pues fueron pocos días, fueron pocas horas en  las que te tuve entre mis brazos, que se hicieron eternos en mi memoria.  

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