viernes, 14 de marzo de 2014

El Tesoro de los Jesuitas


   Mi padre me heredó un documento colonial que contenía, la historia de un luctuoso acontecimiento.  que ha decir verdad el contenido es poco creíble, los datos que rebela se aproximan a la una nefasta historia, al linchamiento de los padres jesuitas en 1767. El día que encontré este documento me emocioné tanto que estaba dispuesto a salir en ese momento a la expedición, pero me detuvo en seco el relato de mi padre sobre la muerte de mi abuelo que murió luego de entrar en contacto con ciertos gases venenosos que despide el oro y la plata al mantenerse mucho tiempo en lugar cerrado. 
      Mi progenitor  que era minero, de experiencia sabía muy bien de esas cosas de la mina, pero no le interesaba ni la fama, ni la fortuna, así que nunca se planteó seriamente el organizar una expedición para dar con el tesoro de los Jesuitas. 
     Formado en los menesteres de la geografía y la historia, comencé analizando la autenticidad del documento, tanto en forma como en contenido, luego precise la zona y la época y bingo  todo coincidía, evidentemente la  expulsión de los jesuitas había causado mucho luto y persecución, en el documento se mencionaba que varios frailes en su afán de salvar el pellejo  escaparon desesperadamente por donde pudieron , pero los que fueron cogidos, habían sido colgados en las ramas frondosas de los árboles, de aquellos valles inhóspitos, además hacía un recuento pormenorizado de los bienes que se habían enterrado en lugares secretos, la mayoría de los bienes eran de metal precioso, pero eran utensilios de cocina, no era un tesoro de piratas sino los enseres que utilizaban en los conventos para la liturgia y la celebración de las fiestas religiosas, junto con ellos joyas de los santos y vírgenes.
La suma de objetos  mencionados nos dejaba boquiabiertos a mis hermanos y a mí, que era el más interesado en comprender el significado de ese hallazgo, palias de bronce, cucharas de plata, copas de oro de celebración de la misa, diamante fino que adornaba  a la Virgen María, platos , sartenes, copas de distintos metales, candelabros de oro, de plata, y muchas otras cosas más, entre las que figuraban la Biblia con enchapadura  de oro, pinturas con inspiración en los santos y en la pasión de Cristo y la Santísima Trinidad, padre, hijo y espíritu santo.
Con los años, una mazamorra había cubierto el lugar secreto en el que habían escondido este tesoro los jesuitas, en una especie de montículo que ya había cobrado muchas vidas, porque ingenuos extranjeros y expedicionarios se lanzaban a su captura y ya no volvían, pues no contaban con el mapa y la descripción exacta del lugar donde se hallaba este emporio, tenía 10 años cuando comencé a soñar con esta aventura y aún hoy me quita el sueño, hoy que ya he llegado al medio siglo de vida, tengo algo pendiente entre mis objetivos honrar un compromiso que asumí al haberme hecho depositario de ese testimonio de aquellos aciagos días.      
cual versión se dene
El Tesoro de los Jesuitas
Mi padre me heredo un documento,  que ha decir verdad el contenido es poco creíble, los datos que rebela se aproximan a la una nefasta historia, al linchamiento de los padres jesuitas en 1767. El día que encontré este documento me emocioné tanto que estaba dispuesto a salir en ese momento a la expedición, pero me detuvo en seco el relato de mi padre sobre la muerte de mi abuelo, que murió luego de entrar en contacto con ciertos gases venenosos que despide el oro y la plata al mantenerse mucho tiempo en lugar cerrado. Mi progenitor  que era minero de experiencia sabía muy bien de esas cosas de la mina, pero no le interesaba ni la fama, ni la fortuna, así que nunca se planteó seriamente el organizar una expedición para dar con el tesoro de los Jesuitas.   Formado en los menesteres de la geografía y la historia, comencé analizando la autenticidad del documento, tanto en forma como en contenido, luego precise la zona y la época y bingo  todo coincidía, evidentemente la  expulsión de los jesuitas había causado mucho luto y persecución, en el documento se mencionaba que varios frailes en su afán de salvar el pellejo  escaparon desesperadamente por donde pudieron , pero los que fueron cogidos, habían sido colgados en las ramas frondosas de los árboles, de aquellos valles inhóspitos, además hacía un recuento pormenorizado de los bienes que se habían enterrado en lugares secretos, la mayoría de los bienes eran de metal precioso, pero eran utensilios de cocina, no era un tesoro de piratas sino los enseres que utilizaban en los conventos para la liturgia y la celebración de las fiestas religiosas, junto con ellos joyas de los santos y vírgenes.
La suma de objetos  mencionados nos dejaba boquiabiertos a mis hermanos y a mí, que era el más interesado en comprender el significado de ese hallazgo, palias de bronce, cucharas de plata, copas de oro de celebración de la misa, diamante fino que adornaba  a la Virgen María, platos , sartenes, copas de distintos metales, candelabros de oro, de plata, y muchas otras cosas más, entre las que figuraban la Biblia con enchapadura  de oro, pinturas con inspiración en los santos y en la pasión de Cristo y la Santísima Trinidad, padre, hijo y espíritu santo.
Con los años, una mazamorra había cubierto el lugar secreto en el que habían escondido este tesoro los jesuitas, en una especie de montículo que ya había cobrado muchas vidas, porque ingenuos extranjeros y expedicionarios se lanzaban a su captura y ya no volvían, pues no contaban con el mapa y la descripción exacta del lugar donde se hallaba este emporio, tenía 10 años cuando comencé a soñar con esta aventura y aún hoy me quita el sueño, hoy que ya he llegado al medio siglo de vida, tengo algo pendiente entre mis objetivos honrar un compromiso que asumí al haberme hecho depositario de ese testimonio de aquellos aciagos días.      

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