sábado, 8 de marzo de 2014

Letargo[1]



En este mundo mágico,
donde pululan los tábanos cavilantes,
las abejas engolocinadas con su propia miel
y polvorines sedientos que gozan alimentándose
de la energía de sus compañeros de viaje.
Unos se deleitan especulando sobre la estratosfera,
Otros producen debates ardientes,
Sobre lo apropiado o no, del uso de las palabras graves,
Al formar oraciones verdaderas o falsas, justas o injustas,
los más se echan a la parranda nocturna,
embebidos en la bohemia, concluyen la faena
en el averno relatándose confidencialmente,
sus cien años de soledad y sus sueños
de tramontar las sombras de exilio.
Pero hay también los que duermen en su cabecera
Con el Emilio, leen sesudamente poemas de
Makarenko y se golpean el pecho
Con el librito que les indica como codificar y decodificar la vida de los oprimidos, sin haber decodificado su propia vida.
Y otros que juegan al hazte el loco y serás feliz
Intentando aparentar lo que no son,
Su cotidiano afán Salir de lo común,
Aconsejan igual que Corin Tellado,
Escudriñan sueños, interpretar chistes, imitan películas de Body Alem  y se pasean despreocupados disfrazados de espermatozoides, siguiendo a Freud, convirtiendo la vida en sexo y el sexo en vida.
Miren que casualidad,
Nos encontramos con quienes sueñan con viajar se armaron de alas para recorrer el mundo y vuelan de lado en lado a la par de los mochileros mugrientos, que viajan por viajar, recorren la geografía patria, ubicando como extranjeros lo exótico de este lugar llegan con la nariz levantada, el cuello en alto, la garganta refinada y su delicadeza sin par, y en este mismo tren,
Otros aprender absorbidos la lengua de las musas, a decir yes , okey  a todo enlatado, 
y a callar en mil idiomas cuando tiene que decir ari y janiwa a lo nuestro y a lo de ellos. 
Mientras que otros de capa y espada defienden el escudo de su academia nobiliaria, escondiéndose en el pasado para no tener conflictos con el presente.
Hay quienes atiborrados entre títulos, grandes y pequeños autores, fichas, códigos y colofones construyen hermosos laberintos, donde se extravían en medio de enciclopedias y mata burros, 
los constructores y los consultores.
En este mundo de letargo
El pulular en circulo vicioso es natural
La pugna silenciosa,
La intriga bien o mal fundada,
El llegar al consenso,
Con el tú me encubres, yo te encubro,
Tú me alabas yo te alabo
Y así viviremos en armonía sin igual
En la otra cara de la luna
A expensas de las luminarias de afuera  
                                                                       El Alto. 1986
                   



[1] Dedicado a la Facultad de Humanidades de la Universidad Mayor de San Andrés, en los años 80s, en los que comenzaba a dominar el régimen neoliberal en Bolivia. Fue publicada en un número del órgano del frente URUS, gracias a la gentileza de José Crespo, amigo y compañero de la Carrera de Historia, con el seudónimo de Oscar Marañon. 

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